La lluvia decide.

kenseth

El domingo 15 de febrero se disputó la primera prueba puntuable de la copa Sprint de la NASCAR, las 500 millas de Daytona, la denominada “Gran Carrera Americana”, en la localidad que da nombre a la prueba, Daytona Beach, en el soleado estado de Florida, aunque esta vez el mal tiempo iba a ser decisivo en el transcurso del día.

Esta carrera, aparte de ser la primera, es el evento más importante del año, tanto por el prestigio de ser el vencedor como por la cuantía de los premios, y por la repercusión mediática que tiene en todo el mundo.

Mas de 200.000 personas se dan cita en el mítico circuito, y todas viven con pasión tanto la carrera como los momentos previos a ella, al poder acercarse a sus ídolos y disfrutar de los diferentes espectáculos presentados por la organización.

Bandera Verde.

Después de que el gobernador de Florida dijera la famosa frase “Caballeros, arranquen sus motores”,ondeó la bandera verde, y como en todas las carreras de esta competición, se iniciaron las hostilidades, con las clásicas luchas entre los pilotos para remontar posiciones o mantenerlas si circulaban en cabeza.

A diferencia del año anterior, donde la primera mitad de la prueba no se interrumpió con ningún incidente, este año pronto iba a aparecer la bandera amarilla, en la vuelta numero 8, cuando Eric Almirola perdía el control de la maquina con el mismo número y hacia un trompo sin consecuencias graves.

Carrera Espectacular.

La carrera discurrió con su característica normalidad (coches circulando a 300 kilómetros por hora separados por unos centímetros y golpeándose entre ellos), hasta la vuelta 26, momento en el cual la dirección de carrera había previsto bandera amarilla para que los equipos comprobaran sus coches, dado que los reglajes se habían realizado en un día soleado, y en esos momentos las condiciones meteorológicas eran completamente diferentes.

Uno de los momentos importantes se producía en la vuelta número 55, momento en el cual Travis Kvapil chocaba contra el muro y provocaba una nueva “Caution”, justo después de que el publico enloqueciera al ver como el piloto mas popular de la NASCAR, Dale Earnhard Jr., se colocaba líder.

Pero en este instante empezaba el mal día de Jr., porque en la consiguiente parada en boxes, se despista y no se detiene en su pit, lo que provoca que deba volver a entrar en la vuelta siguiente, perdiendo muchas posiciones y colocándose en la parte trasera del pelotón.

A partir de aquí, la prueba seguiría con momentos muy espectaculares, debido a que las limitaciones de potencia que impone la NASCAR en los Superspeedways (si no las impusieran, se podría llegar a rodar a 330-340 kilómetros por hora) hacen que la igualdad entre todos los coches sea máxima, lo que obliga a los pilotos a buscar alianzas y empujarse mutuamente.

Kyle Busch, dominador de la primera mitad del campeonato del año pasado, volvia por sus fueros y mandaba en la carrera, liderando el mayor número de vueltas de la tarde.

En la vuelta 82, el reventón de la rueda trasera derecha de David Stremme lleva a todos los pilotos a boxes de nuevo, donde otra vez Dale Earnhard Jr se equivoca y detiene su coche pisando la línea que delimita su pit, provocándole una penalización que le iba a retrasar una vuelta respecto a los lideres.

Toda la tensión acumulada por los continuos errores iba a desembocar en el momento crucial de la carrera, cuando a falta de 77 vueltas para el final, inmerso en la lucha por remontar, Dale Jr. intentaba adelantar por el interior a Brian Vickers en la recta de atrás y terminaba golpeándole, provocando el accidente mas grave, donde se vieron implicados 10 coches, entre ellos el del dominador de la carrera, Kyle Busch, que debía abandonar.

– “El mal día de algunos se ha convertido en el mal día de otros” – decía Busch poco después del accidente, demostrando su frustración al verse fuera de carrera porque dos rivales con vuelta perdida luchaban por escalar alguna posición.

Y llego la lluvia.

A 55 vueltas del final, los pilotos eran conscientes de que podría llover en cualquier momento y que eso llevaría al final anticipado de la prueba, así que ayudado por Harvick, Matt Kenseth se ponía líder justo antes de que, de nuevo, Eric Almirola perdiera el control, y apareciera la lluvia.

Kenseth tuvo que esperar unos minutos antes de que la dirección de carrera bajara la bandera a cuadros. Metido en su coche cubierto con una funda, recordaba la mala temporada del año anterior (una de las peores de su vida), y el accidente del sábado que le había llevado a salir con el segundo coche desde las últimas posiciones.

Pero su momento llegó, y con la noticia del final no podía controlar las lágrimas al salir por fin del coche y abrazarse con los miembros de su equipo.

Un final un poco decepcionante por como transcurría la carrera, que pronosticaba otro final espectacular, pero que se vio deslucido por la aparición de la lluvia.

La temporada acaba de empezar, y solo queda una semana para que los motores rujan de nuevo en Fontana, California.

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~ por Mikel en 21 abril 2009.

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